Las farmacias comunales, también llamadas “populares”, están instaladas desde hace más de un año en diferentes barrios de Chile. Ellas ofrecen productos médicos y farmacéuticos a costos menores que el mercado tradicional a los vecinos de la comuna donde están ubicadas. Pero ahora también podrán ampliar su público y abrirse a atender a residentes de otros sectores.

Esto, luego de que la Contraloría General de la República respondiera afirmativamente con un dictamen un requerimiento de la Municipalidad de Lanco, en la Región de Los Ríos, lo que permitirá que ese municipio, mediante convenios suscritos con otros, pueda ampliar la venta de medicamentos a los vecinos de las comunas que integren dicha alianza.

La consulta se enfocó en la posibilidad de que la farmacia que planean implementar en esa comuna pudiera vender fármacos a usuarios de otras sedes edilicias con quienes han realizado convenios o, de ser necesario, con las que se proyecta algún acuerdo específico.

Hasta ahora, la regla era clara: las farmacias comunales sólo pueden vender insumos a personas que residan o trabajen en la comuna respectiva. Pero el panorama comienza a cambiar.

En respuesta a la consulta realizada por Lanco, la Contraloría indicó que, de acuerdo al artículo 57, de la Ley 19.378, los municipios que tengan a su cargo establecimientos de atención primaria de salud pueden celebrar convenios entre sí, para administrar conjuntamente la farmacia respectiva.

Por eso, dice el órgano contralor, “en tal caso, esta última (la farmacia comunal) podrá expender medicamentos a las personas con domicilio en cualquiera de las comunas que correspondan a la circunscripción territorial de las entidades edilicias que suscriban el pertinente convenio”.